Justamente esta diferencia de criterio es la que hace hoy en día que yo no tenga a mi marido como mi "amigo de Facebook", básicamente por que él es una persona "semipública", que en todo su derecho y en base a esta capacidad de abrirse a un mundo más amplio que nuestra red de conocidos, ha permitido acceso a su familia y amigos, pero también a personas que no conoce, pero que desean tener un cierto tipo de relación con él, llámense fans, seguidores, admiradores y admiradoras, con la amplitud que eso puede tener. Yo en cambio, prefiero no ser parte de su perfil público, para eso lo tengo en la casa y puedo discutir con él.
Muchos artistas como él, dado esta forma de percibir estos sitios y la demanda, hoy tienen 2 o más perfiles, manteniendo en común el hecho de que en uno de los dos tienen que filtrar y dejar pasar a quienes realmente quieren, no se si por un tema de poder expresar tranquilos quienes son, en la intimidad o porque es lo que están dispuestos a tolerar en términos de lo que significa compartir información privada y tener que aceptar que alguien comente aquello.
En mi caso Facebook es el portal que me permite comunicarme con mis amigos, familiares y conocidos. Yo no dejo entrar gente que no conozco. Para mí es un mini blog, una forma de expresar y compartir mis pensamientos, emociones e intimidad. Siento que este muro que he configurado se parece a mi. Quien realmente me conozca sabe que soy criticona, de izquierda, idealista, llorona, amante del cine, la literatura, animalista, locuaz, solidaria, amante de las causas perdidas y porfiada. En esencia, no siempre soy dueña de las palabras, frases e ideas más apropiadas y sesudas; lo que soy, comprende también un cierto grado de ignorancia, infantilismo e impertinencia...
Discutir por Facebook sobre moral y buenas costumbres, que alguien te llame la atención en el muro por las cosas que publicas, es un contrasentido. ¿Con qué moral puedo ponerme a criticar que alguien publique los almuerzos del día a día o la periodicidad de sus emanaciones, mientras dejo que todo el mundo se entere de mis estados de ánimo, mi soledad, depresión y resentimientos hacia los hombres, la política y el amor?...¿no es acaso el mismo ejercicio de exponerse?, ¿no requiere acaso el mismo ejercicio de aceptar al otro en todas sus dimensiones?, Yo conozco bien a mi gente, sé que algunos aman las frases clichés, que siempre quieren tener la razón, se las dan de profundos, son feministas, machistas, soñadores, religiosos, políticos fanáticos e incluso me exasperan en lo personal con sus tonteras, lo mismo que les debe pasar a mis amigos de Facebook conmigo. Es así y punto.
Chomsky dijo hace poco que nuestra sociedad está inserta en una cultura exhibicionista, donde colocas todo en Facebook, donde queremos que todo el mundo sepa sobre uno. Consciente de que el Gobierno y la empresa en la que trabajo, los clientes a los que atiendo, mis colegas y gente que no conozco, también puede llegar a saberlo, es que podemos incrementar los niveles de seguridad, si es que eso ayuda en algo. Yo no creo, a diferencia de Chomsky que eso sea un paso hacia atrás; es más, creo que es de gran ayuda para quedarse con lo elemental. Según él, las Redes Sociales separan a la gente pues construye relaciones superficiales; si eso es verdad explica el porqué muchos de nosotros mostramos en las redes cosas que realmente no somos, ideales que nunca viviremos plenamente. Todos en cierta medida decimos una cosa y somos y hacemos otra. Eso pasa en el cine, pasa en fecebook y pasa en la vida real también.
Facebook nos muestra y yo no tengo miedo de ser quien soy en la vida real, ni en redes sociales; pero sí me molesta que me juzguen bajo una moral virtual, antes de eso, revisen sus publicaciones realizadas los últimos 360 días y pónganse en el lugar del otro. Seguramente si nos encontramos un día en un bar y nos tomamos un copete igual puede ocurrir que por discutir webadas estúpidas nos terminemos mandando a la mierda, porque cada uno cree en lo que cree y punto. Los amigos quedan, los demás se van. La MORAL VIRTUAL, tiene a diferencia de la real, una memoria, que le permite retroceder en el tiempo y leerse a sí mismo. La otra está sujeta a la fragilidad de la memoria. Ya sabe, amárrese los dedos antes de anteponer ese tipo de moral para discutir con sus "amigos de Facebook", quiéralo no más, como sabe si el día de mañana él comparte con usted un pedacito de su vida que le saca una sonrisa...como esos amigos de la vida real pues!.

No hay comentarios:
Publicar un comentario