Ahí estaba yo, revolviendo un café cortado luego de un sueño increíble la noche anterior. ¿Y si mi café no es más que un patrón que se repite en todo el universo y pasamos como la espuma a la leche, hacia una esfera distinta cada vez que dejamos un plano?. No estoy creando el agua tibia, otros ya lo han pensado, eso de que vivimos en realidades paralelas. Yo estoy en la espuma y en paralelo, la leche y el café, el cristal, la mesa y mi hijo en clases de tecnología... En una de esas yo estoy en el café y no en la espuma como me figuro, pero más allá de eso, me importa reflexionar sobre ¿cuál es el gatillador que nos hace pasar de un plano a otro?.
Me pregunto si será como dice la filosofía shramánica, que se avanza cuando alcanzas el nirvana y se trasciende de las emociones, lo material y lo fenoménico individual, lo cual me parece un tremendo empeño, para el que muchos seres más simples, como yo, no estamos preparados; ergo, aquel no puede ser el único camino, mal que mal no todos somos budistas o hinduístas e igualmente, estamos en tránsito. Tal vez pasamos de la espuma a la leche o de la leche al café, cuando abrimos nuestra mente a un conocimiento superior, como el ideario de los dhármicos, una metáfora del pensamiento en el cual un tercer ojo ubicado en distintas partes de la cabeza (según la religión), nos permite sincronizarnos en correcta vibración con el universo; sin embargo aquí tampoco encuentro una respuesta, sobre todo porque soy consciente de no soy hinduista, ni taoísta e igualmente puedo conectarme con la energía del universo.
¿Será que el paso de un plano a otro es continuo y concordante a la edad de nuestra alma?. De alguna manera alteramos la materia y hacemos vibrar cuerdas universales en nuestro mismo plano, ¿qué tal si el presente no es más es un agujero de gusano y avanzamos cada vez que vibramos?, ya en si misma la palabra "vibrar" representa movimiento alrededor un posición, lo cual no implica desplazamiento y aún así no significa que no avancemos...si nuestra consciencia ha sido identificada y se está estudiando que nos disipamos al morir, ¿quién puede negar que tal vez es el momento en que atravesamos de un punto a otro por un camino infinito?.
Si aceptamos que nuestras almas son eternas y que el tiempo es lineal, entonces es perfectamente válido pensar también que nuestra alma puede tener una antigüedad distinta a la de otras personas; entonces, si el tiempo, el espacio, la energía y la materia son tridimensionales, algunos pueden acceder más fácilmente en el plano que habitan a un conocimiento, porque de todas formas deben seguir avanzando en consonancia a los gatilladores que ha adquirido en su viaje. Mal que mal la ciencia dice que todos nacemos con las mismas habilidades, pero algunas se desarrollan más que otras.
Pienso que el gatillador, entendico como aquel ese que nos permite avanzar por los anillos de este agujero que es la vida, es el conocimiento, entendido como un acto de razón, más allá del mero producto final del proceso de aprendizaje dogmático o pragmático, conocimiento como el acto de conmoverse, trepidar, como cuando descubres vívidamente el amor. ¿Qué otra forma de conocimiento más contundente es el amor, como acto de aprendizaje?, Tal vez por eso la música es una instancia de aprendizaje tan rica y compleja a la vez, es ahí donde los alquimistas modernos deberían poner sus instrumentos de medición, para ver vibraciones y cambios de estado en el alma de un niño golpeado, solo y resentido, que se estremece en el eco de sus cuerdas vocales o el tañido de las cuerdas de su guitarra.
Yo tampoco se de música, pero tal vez, sólo tal vez cuando nos estremecemos nos acercamos un poco más de la leche al café, que no es más que un estado distinto, como la muerte, la pequeña e ínfima muerte donde somos inconscientes de la ruta de tránsito. Me pregunto porqué, pero bueno, eso puede ser materia de otro volón.
martes, 18 de abril de 2017
lunes, 13 de marzo de 2017
Pedaleando hacia un futuro incierto
Ayer salimos con mi hija en bicicleta. Hace rato que quería hacer alguna cosa solo conmigo. Mientras pedaleábamos, una al lado de la otra, me dijo que algún día quería irse conmigo a recorrer Chile en bici. A mi me pareció una idea excelente, le dije que sí al tiro, pero primero teníamos que cambiar de bici, porque en las de paseo no llegamos a ninguna parte. Nos pusimos de acuerdo sobre qué edad tendría ella cuando emprendamos el viaje y me dijo que a los 14 años le parecía una edad apropiada. Decidimos ir hacia el norte y me preguntó dónde íbamos a dormir, si podía llevar a "pipa" y su ropa favorita y así, nos fuimos andando y armando este futuro divertido y lleno de aventuras.De pronto pensé que cuando ella tuviera 14, yo tendré 50 años y hasta ese minuto, nunca me había cuestionado el paso del tiempo. Tuve miedo al pensar si estaré en condiciones de cumplir su sueño. Me pregunté cómo estarían mis piernas, mi cuerpo y mi mente a esa edad. En algún punto hasta me aterroricé. Yo soy la mamá que todavía le gana las carreras, que logra subir pedaleando hasta la casa, por esa enorme cuesta que nos separa del plano; la que sube cerros, la que nada, la que anda en patines, la que trepa al árbol de damascos a sacar los que están a una altura inescrutable. La mamá que mis hijos conocen hoy, sí puede emprender ese viaje mañana.
Uno podría engañarse pensando que el futuro "físico" depende sólo del acondicionamiento, es claro que en un porcentaje sí, pero también del azar, de los genes, de la suerte y de la vida misma. ¿estoy haciendo lo correcto cuando le ofrezco un viaje imaginario a mi hija de 7?, tuve miedo de que algún día recuerde ese momento y piense que le mentí, que no cumplí con mi parte del trato. Creo que debo retomar esta conversación más adelante para decirle que deseo con toda mi alma hacer ese viaje con ella, pero debe saber que su ocurrencia, no depende solo de nosotras dos.
No me reconozco con un divagar aciago, pero de todas formas, como madre responsable no quiero dejar promesas sin cumplir. De todas formas, me consuela saber que mientras pedaleábamos le compré una bicicleta nueva,con alforjas rosa, le hablé del calor del sol en La Serena, de la arena caliente del Valle de la Luna y supo de las empanadas de mariscos de Los Vilos. Hice ese viaje con ella ayer domingo 12 de marzo de 2017.
Por ahora, me resta tratar con aquello que puedo controlar, en una de esas a los 50 sí puedo poner en la alforja a su muñeca "pipa" y llevarla también a recorrer el mundo.
sábado, 23 de julio de 2016
Confesiones de borde: Quiero saltarme la vida
Voy a hacer una confesión. Estoy en crisis, he llegado a un punto en el que simplemente no quiero seguir viviendo. Quiero saltarme la vida y partir.
Llevo dándole vueltas harto rato al tema, tratando de entender qué es lo que me ha llevado a estar en este estado anímico y bueno esta es mi reflexión...
A partir de los 40´s algo pasa. Cuando los cumplí no sentí nada especial y pensé que eso de la crisis no venía conmigo; sin embargo, a poco andar por la década ocurre que se han ido esfumando emociones y se han ido quedado otras muy marcadas...lo que yo describiría como la naturaleza "inmóvil del ser", se está apoderando de mi. ¿Pueden pensar un momento en sus padres?, les carga salir de su casa, rallan la papa con ciertos temas y costumbres, si vienen a tu casa se quieren ir, les da pánico manejar o subirse a un bus, les duele el cuello en tu mejor almohada, se quejan, se sienten incómodos y uno lo único que quiere es que se salten todas sus cosas raras y deseen vivir como uno, Bueno, en alguna parte de las vidas de nuestros padres, se fijaron las emociones o motivaciones de hoy. Siento que estoy en esa etapa, mis emociones se están inmovilizando y ya comencé a rallar la papa. Primero fue el pánico a manejar, otras veces es que estoy en un lugar al que quería ir, pero me quiero ir y hoy es este desincentivo vital, que aun no sé a dónde conduce.
Anoche estaba con unas amigas hablando de esto y como he dicho en alguna ocasión, siempre la respuesta es la más simple (pero no por eso la mas sencilla). Mi amiga Poly me dijo, lo que a ti te pasa es que te quedaste sin "incentivos para vivir" y claro...¡es eso!
Llevo años siendo madre, esposa y trabajadora y en todos esos años he relegado lo que soy a un plano donde pareciera que no existo. Esa estrecha relación con migo misma, de la que hablaba en el volón anterior, se ha ido quebrando. Mi motor de arranque, ese que me llevó a cumplír mis sueños de crecer, estudiar, amar y dar vida, está desconectado. Hoy tengo que encontrar las llaves y volver a partir, no quiero llegar a la vejez en este estado.
¿Hablemos de la valoración?, también creo que es un tema que influye en el estado anímico en el que estoy, ¿me siento valorada?, que tus hijos te digan que te aman o le saques esa frase a tu marido alguna vez, ¿son suficiente incentivo para soportar todo lo que resta por vivir, hasta que la muerte te lleve?, para algunos puede que sí, pero para mi no, Ser valorada tiene que ver con ser reconocida como un individuo, un ser único en múltiples dimensiones, yo no soy sólo madre y esposa, sino un ser de propósitos, por mucho que me haya enfocado en esas dos esferas, (haciéndolo bien o mal), yo soy mas que eso, pero ¿qué?, bueno, por eso estoy escribiendo este volón, esperando que si lo vuelvo consciente, la respuesta llegue. Lo que necesito ahora es que mi familia me apoye, me de tiempo y espacio para encontrar las fuerzas y la energía para encontrar el rumbo. Lo que menos necesito es que me pregunten si estoy segura, porque no estoy segura de nada, estoy tan perdida como una adolescente y necesito tanto incentivo y reconocimiento como un niño.
La verdad es que todavía no se qué voy a hacer, suicidarme no está en la lista, así que tranquilos. Por ahora estoy en blanco, pero al menos tengo algo, gracias a la Poly. Estoy al principio del camino, consciente de que no sé quién quiero ser mañana, lo cual es suficiente como punto de partida. Otro día les cuento cómo me va.
Llevo dándole vueltas harto rato al tema, tratando de entender qué es lo que me ha llevado a estar en este estado anímico y bueno esta es mi reflexión...
A partir de los 40´s algo pasa. Cuando los cumplí no sentí nada especial y pensé que eso de la crisis no venía conmigo; sin embargo, a poco andar por la década ocurre que se han ido esfumando emociones y se han ido quedado otras muy marcadas...lo que yo describiría como la naturaleza "inmóvil del ser", se está apoderando de mi. ¿Pueden pensar un momento en sus padres?, les carga salir de su casa, rallan la papa con ciertos temas y costumbres, si vienen a tu casa se quieren ir, les da pánico manejar o subirse a un bus, les duele el cuello en tu mejor almohada, se quejan, se sienten incómodos y uno lo único que quiere es que se salten todas sus cosas raras y deseen vivir como uno, Bueno, en alguna parte de las vidas de nuestros padres, se fijaron las emociones o motivaciones de hoy. Siento que estoy en esa etapa, mis emociones se están inmovilizando y ya comencé a rallar la papa. Primero fue el pánico a manejar, otras veces es que estoy en un lugar al que quería ir, pero me quiero ir y hoy es este desincentivo vital, que aun no sé a dónde conduce.
Anoche estaba con unas amigas hablando de esto y como he dicho en alguna ocasión, siempre la respuesta es la más simple (pero no por eso la mas sencilla). Mi amiga Poly me dijo, lo que a ti te pasa es que te quedaste sin "incentivos para vivir" y claro...¡es eso!
Llevo años siendo madre, esposa y trabajadora y en todos esos años he relegado lo que soy a un plano donde pareciera que no existo. Esa estrecha relación con migo misma, de la que hablaba en el volón anterior, se ha ido quebrando. Mi motor de arranque, ese que me llevó a cumplír mis sueños de crecer, estudiar, amar y dar vida, está desconectado. Hoy tengo que encontrar las llaves y volver a partir, no quiero llegar a la vejez en este estado.
¿Hablemos de la valoración?, también creo que es un tema que influye en el estado anímico en el que estoy, ¿me siento valorada?, que tus hijos te digan que te aman o le saques esa frase a tu marido alguna vez, ¿son suficiente incentivo para soportar todo lo que resta por vivir, hasta que la muerte te lleve?, para algunos puede que sí, pero para mi no, Ser valorada tiene que ver con ser reconocida como un individuo, un ser único en múltiples dimensiones, yo no soy sólo madre y esposa, sino un ser de propósitos, por mucho que me haya enfocado en esas dos esferas, (haciéndolo bien o mal), yo soy mas que eso, pero ¿qué?, bueno, por eso estoy escribiendo este volón, esperando que si lo vuelvo consciente, la respuesta llegue. Lo que necesito ahora es que mi familia me apoye, me de tiempo y espacio para encontrar las fuerzas y la energía para encontrar el rumbo. Lo que menos necesito es que me pregunten si estoy segura, porque no estoy segura de nada, estoy tan perdida como una adolescente y necesito tanto incentivo y reconocimiento como un niño.
La verdad es que todavía no se qué voy a hacer, suicidarme no está en la lista, así que tranquilos. Por ahora estoy en blanco, pero al menos tengo algo, gracias a la Poly. Estoy al principio del camino, consciente de que no sé quién quiero ser mañana, lo cual es suficiente como punto de partida. Otro día les cuento cómo me va.
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